BASTA DE IMPUESTOS A LOS QUE PRODUCEN

Desde la Sociedad Rural del Partido de General Villegas expresamos nuestra preocupación ante el tratamiento en el Congreso de la Nación del proyecto de ley denominado “Aporte solidario y extraordinario para ayudar a morigerar los efectos de la pandemia”.

Si bien reconocemos la necesidad de ser solidarios en el marco de la pandemia y de tender una mano a otros argentinos que la están pasando mal, esta iniciativa del mal llamado “Impuesto a la riqueza” castiga a los productores agropecuarios ya que se trata de un nuevo tributo que se suma a la ya larga lista de los existentes, haciendo que la presión impositiva sea sofocante y volviendo cada vez más complicada nuestra tarea: producir.

Este impuesto es netamente confiscatorio y atenta contra la inversión, la generación de empleo y la incorporación de tecnología, todas piezas fundamentales para el sector rural que es el que motoriza la economía argentina.

Se dice, falsamente, que este impuesto impactará solamente en “las grandes fortunas”. Sin embargo, dicho tributo grava a los activos y no sólo a los de carácter suntuario o financiero, sino a los netamente productivos. Pero eso no es todo: se gravan los activos sin tener en cuenta las deudas tomadas para poder incorporar esos bienes al patrimonio. En otras palabras, este impuesto comprometerá a muchos productores que, lejos de estar en una situación holgada, se endeudaron para invertir y producir más y mejor para el país.

En definitiva, este aporte es en realidad un verdadero impuesto al capital productivo y afectará la liquidez de los individuos y de las pymes de todo el país y de todos los sectores de la economía.

Lo que vemos hoy ya lo hemos visto antes. En un intento por equilibrar el enorme déficit fiscal, producto de sostener un gasto público que crece día a día, el campo vuelve a ser castigado con un nuevo impuesto. Pero si posamos la vista en el horizonte lejano, más allá de la urgencia, podemos ver –como ha sucedido ya en incontables oportunidades- que este tributo será contraproducente porque atenta contra la capacidad exportadora y generadora de empleo del campo, y también afectará la capacidad de invertir en paquetes tecnológicos adecuados, lo que disminuirá los rindes, la cosecha y la capacidad del sector para producir alimentos para abastecer los mercados internos y externos. Sin olvidar que todo ello se traducirá en menos riqueza y dólares para el país.

La Argentina solamente podrá salir adelante si se fomenta la inversión, la producción y la generación de empleo, mas no aplicando nuevos impuestos que perjudican a los sectores productivos e impiden que el país crezca y se desarrolle.

Por eso instamos a las entidades gremiales a que tomen las decisiones pertinentes que la coyuntura amerita. Y a la clase política en sus tres estamentos (nacional, provincial y municipal) le pedimos que ponga el ejemplo haciendo el esfuerzo que siempre demanda a la población, pero que nunca pone en práctica. Ya no podemos financiar un Estado sobredimensionado e ineficiente.

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