La voz del campo: ¿Cuáles son las predicciones climatológicas para este primer trimestre de 2021?

Stella Maris Carballo, especialista en cuestiones climáticas y agrometeorológicas, habló sobre dos aspectos que preocupan a todo el sector agropecuario: la sequía y las elevadas temperaturas. Adelantó que habrá dos eventos de lluvias: entre el 9 y el 14 de enero y entre fines de ese mes y comienzos de febrero. Luego el fenómeno de la Niña se irá desinstalando lentamente para dejarle lugar a un otoño llovedor.

En la última columna del año, en «La voz del campo» dialogamos con la Licenciada y especialista en cuestiones climáticas y agrometeorológicas, Stella Maris Carballo. El tema en cuestión fue algo que preocupa a todo el sector productivo: la sequía que no da tregua y las elevadísimas temperaturas.

¿La principal pregunta es saber qué va a pasar en estos meses que vienen?

Este fenómeno, como todos los fenómenos que se desarrollan en el Pacífico, fue debidamente pronosticado. Eso es importante decirlo porque los productores ya desde el mes de agosto sabían que este fenómeno se iba a desarrollar. Lo único que no sabíamos era la intensidad. Los pronósticos a veces decían que iba a ser una Niña moderada, otros decían que iba a ser fuerte, inclusive había algunos que decían que la mayor intensidad se iba a alcanzar durante diciembre y enero. Por suerte en diciembre los valores de enfriamiento se estabilizaron, lo cual quiere decir que esta Niña va a quedar en una categoría intermedia. Eso hace que la sequía no sea tan extrema como fue en 2008/2009, 2011/2012 o 2016/2017 para nombrar tres de las que más impactaron en la agricultura. Obviamente para los que tienen que atravesar cada mes esas ventanas prolongadas sin lluvia es un problema, más cuando la ventana cae dentro de un período sensible para los cultivos. Pasó con el trigo en algunas zonas donde, justamente en el período más sensible, no se recibieron las lluvias; y también en algunos lugares para el maíz de primera que está en desarrollo. Sin embargo, todos los meses el sistema nos ha dado la posibilidad de un evento de lluvia que fue, obviamente, dispar: en algunos casos con más volumen que otros, pero eso ha permitido que los cultivos, con un desarrollo normal o por debajo de lo normal, sigan su ciclo.

¿Qué va a pasar? Estamos, desde el punto del vista del Pacífico, con los valores de enfriamiento estabilizados. Por el Pacífico lo único que nos entran son los frentes fríos que pueden entrar por el sur o por el oeste determinando la posibilidad de condensar la humedad, pero la humedad entra siempre con origen en el océano Atlántico. Por ahora, tenemos una fuente de ingreso de humedad importante que es la que ingresa por el norte. Durante el invierno teníamos procesos de humedad que entraban por el este y sudeste y entonces la provincia más favorecida por las lluvias fue el sur de la provincia de Buenos Aires y la zona litoral. Ahora es al revés: la mayor fuente de humedad entra por el norte. Por eso tenemos lluvias que han sido importantes no sobre los lugares habituales, sino sobre San Luis, sobre Mendoza, sobre Tucumán, y cuando el sistema se corre hacia el este a veces no alcanza a cubrir zonas como el litoral o la zona central bonaerense. Estamos con un cambio en los patrones de distribución de lluvia, pero al menos una vez por mes un evento termina cubriendo las diferentes zonas y, con mayores o menores pérdidas, los cultivos han podido seguir su evolución.

Un evento interesante va a estar a partir del 9 de enero, cuando comienza a darse un proceso de inestabilidad y comienzan a darse algunas lluvias dispersas que se van a completar en un frente más completo hacia el 13 o 14 de enero. Y después hay otro para fin de enero. Esta va a ser la historia de los dos meses de verano que nos faltan. Luego, a partir de marzo, va a aumentar sensiblemente la inestabilidad porque allí comienza, a mediados de febrero, a disminuir el enfriamiento y a desinstalarse lentamente este proceso. Más o menos en abril vamos a llegar a una fase neutral. A medida que nos vamos acercando a esa fase neutral la lluvia va a ir incrementando, es decir que el otoño puede tener muy buenas lluvias. Lo habíamos dicho a principios de agosto: que los meses más duros iban a ser diciembre y enero por las temperaturas. En esos lapsos o ventanas que tenemos entre lluvia y lluvia las temperaturas aumentan y por lo tanto las lluvias se convierten en escasas. Creo que con la ayuda de esas lluvias que van a ir sucediendo vamos a poder terminar esta campaña. Sobre todo para los maíces sembrados tardíos va a funcionar bien el ciclo de lluvias.

¿Qué previsiones pueden tomar los productores para estar preparados?  

Las recomendaciones fueron dadas en el momento de la siembra. A esta altura ya cada uno hizo su decisión y está jugado con el esquema de lluvias que se presentan. Habíamos recomendado al inicio de la campaña una elección, sobre todo en los lugares tradicionalmente subhúmedos o semiáridos, por cultivos tardíos que pudieran saltear los períodos de mayor calor -que serían diciembre y enero- para hacer sus requerimientos de agua más cercano a febrero o marzo, que es cuando se a a tender a normalizar la lluvia y obviamente disminuir la temperatura. Otra elección era elegir cultivares más resistentes a condiciones de déficit hídrico, tener en cuenta variedades que mostraron buena performance en otras oportunidades de Niña. Esas son las recomendaciones que hicimos en su momento, ahora todo está sembrado. Lo único es transmitirles esto: que en cada uno de los meses se van a presentar lluvias, pero con ventanas amplias. Entre le 9 y el 14 es el período más inestable, luego entre fin de mes y los primeros días de febrero. Hay ventanas importantes en medio de cada fenómeno.

¿Si el enfriamiento se estabilizó y la Niña es intermedia y no va a seguir recrudeciendo: podemos decir que pasó la peor parte?  

Esto de tener dos lluvias al mes lo hemos tenido desde octubre. El tema es que no es lo mismo los milímetros, aunque pocos, que pudieran caer en esos meses con temperaturas moderadas a lo que pueden servir ahora esos mismos milímetros con la temperatura que estamos teniendo. Por eso diciembre y enero, y quizás la primera parte de febrero, es el período realmente a pasar, porque allí es donde los cultivos están demandando y las ventanas sin lluvias son importantes.

¿Cuándo se desinstale el fenómeno de la Niña: se espera un año normal?

Lo primero es saber que la presentación ya de por sí es distinta. El año pasado, como íbamos a entrar en un fenómeno Niña, el otoño se presentó poco llovedor; entonces nosotros entramos a este año con una base o con un ahorro de lluvia bajísimo o nulo en algunas provincias. Ahora vamos a entrar al próximo año, que recién se define si es Niño, Niña o neutro en agosto. Esta inflexión que hace el proceso que estamos viviendo nos lleva a un otoño llovedor, por eso sabemos que vamos a tener reservas iniciales para el próximo año. Esperemos que los productores hayan hecho su elección de cultivares teniendo en cuenta estas predicciones y que podamos concretar la mejor cosecha posible dentro de lo que este fenómeno nos permite.

Licenciada, investigadora y especialista en cuestiones climática y agrometeorológicas. Integrante del INTA Castelar y del Instituto del Agua y del Clima.

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